jueves, 22 de mayo de 2008

DeSaRroLLo De La CiRuGiA pLaStIcA

La apariencia del ser humano antes sus semejantes ha sido una de sus preocupaciones prioritarias y tal vez la que más repercusiones ha tenido sobre el desarrollo de las diferentes civilizaciones, ya que como consecuencia del culto a la apariencia, el ser humano ha tenido muchos conflictos, algunos de los cuales han evolucionado hacia francas confrontaciones armadas.
La civilización egipcia, tan adelantada para su época, plasmó también sus conocimientos médicos en el papiro de Edwin Smith (2200 a. de C.) describiendo intervenciones quirúrgicas y el tratamiento de lesiones traumáticas y fracturas faciales. Paralelamente, alrededor del segundo milenio en Mesopotamia, los médicos ya se habían especializado; los babilonios eran particularmente hábiles en cirugía. Los asus o cirujanos operaban bajo las leyes draconianas de la mala práctica médica. El código de Hammurabi (2000 a.de C.) sentenciaba que al cirujano que matase o destruyese el ojo de su paciente le serían amputados los dedos de sus manos.
Por otra parte, en el extremo opuesto del mundo entonces conocido, la civilización hindú, en el Rid-Veda (1500 a. de C.) y en el Atharva-Veda se describen reconstrucciones de narices a expensas de colgajos de vecindad tomados de la mejilla y la frente. En esta civilización se hallaba legislado entonces el castigo de diferentes delitos mediante la amputación nasal.
Aparte los hallazgos descritos no se han encontrado huellas ni escritos de ninguna clase que mencionen la evolución médica de los siguientes períodos, hasta la aparición de Celsus (25 a. de C. - 50 d. de C.), quien recogió las traducciones y los conocimientos trasmitidos por hindúes, árabes y egipcios a la civilización griega y luego a la latina, cuando publicó su libro De Re Medica. En él describe técnicas aplicables a cirugía plástica tanto de colgajos como de plásticas, lo cual ha llevado a considerar a Celsus como el verdadero precursor de esta disciplina.
En Europa, durante el renacimiento, prolifera la sífilis y la lepra. Las deformidades faciales causadas por estas enfermedades hicieron necesaria la aparición de procedimientos quirúrgicos para corregirlas .El profesor Gasparo Tagliacozzi publica en 1597 el método italiano de colgajos para reconstrucción de deformidades faciales tomando tejidos del brazo del paciente. Debido a la trascendencia de sus procedimientos, es considerado el segundo padre de la cirugía plástica.
Ambroise Pare (1510–1590) estudió las anomalías congénitas, bautizó la hendidura labial con el nombre de labio leporino y lo corrigió con un tratamiento quirúrgico. Después de estos cirujanos hay un período de letargo en la cirugía plástica en los siglos XVII y XVIII.
Posteriormente, en 1858, Denonvilliers describió la primera plastia en Z. A partir de entonces parece iniciarse la integración de esta especialidad y es en Alemania donde Von Graffe lleva a cabo rinoplastia, y se refiere por primera vez al término cirugía plástica. Por otro lado Warren en los Estados Unidos practicó en 1840 el primer injerto total de piel. Hamilton realizó colgajos cruzados de piernas y Muller trasplantó un colgajo de región deltoidea para corregir una retracción cervical.
Es a partir de la Primera Guerra Mundial que la cirugía plástica comenzó a definirse como especialidad quirúrgica; y es alrededor de los años 1960 y los 70 que llegó a su edad de oro, que perdura hasta nuestros días gracias a la incorporación de nuevas técnicas y al perfeccionamiento de otras.
El termino «plástica» proviene del griego plastiké que significa «formar» o «apto para ser moldeado». En un sentido más amplio, significa crear, moldear, construir. En este vocablo se hallan bien conjugadas la parte reconstructiva y la estética de esta especialidad.
La cirugía plástica es la especialidad quirúrgica que trata de la reconstrucción funcional y estética de los tejidos. Si bien es cierto que esta especialidad comenzó tímidamente manipulando la piel, hoy abarca todas las regiones de nuestro organismo. Podemos decir que es la especialidad quirúrgica más extensa. Hasta tal punto ello es así que ha obligado a superespecializarse (cirugía estética, cirugía reconstructiva, cirugía de la mano y miembro superior, cirugía craneofacial, cirugía de la piel [quemaduras], cirugía de los órganos genitales externos, etc.).

AlGuNaS cOnSiDeRaCiOnEs SoBrE CiRuGiA PlAsTiCa

La apariencia juega un papel importante en las interrelaciones humanas y en ocasiones ha estado asociada incluso al éxito profesional y social. En el pasado, la cirugía plástica se examinaba con una óptica que desdibujaba el sentido esencial de los propósitos que con ella se persiguen. Hay quienes afirman que la cirugía plástica estética no tiene finalidad curativa y se ha llegado al extremo de afirmar que se sale del campo de la medicina para entrar en el de la vanidad y la ilusión. Esta es un factor esencial en las interrelaciones humanas. La buena apariencia siempre ha estado asociada al éxito profesional y social. Es por ello que los médicos no podemos abstraernos de la importancia que ella tiene para el equilibrio biopsicosocial del individuo Pero el concepto de belleza existe desde la antigüedad y también desde entonces se busca mantener la apariencia juvenil y la belleza.
El hombre siempre siente la necesidad de comprender su actuación según las leyes de la belleza y ese imperativo, determinado por las condiciones del desarrollo social, se expresa de maneras diferentes en cada sociedad histórico-concreta.
La actividad estética y la conciencia del individuo están determinadas por el sistema de las relaciones sociales y por los valores culturales inherentes a la época y a la sociedad. Es justamente en el proceso de las relaciones sociales donde se forman los ideales y el propio gusto estético, los cuales van siendo asimilados a través de la educación y sobre la base de la experiencia y la práctica del sujeto.
El hombre tiende a buscar y a encontrar la belleza no sólo en los objetos creados con ese fin, sino también en todo el conjunto de bienes materiales producidos por él. De la misma forma que la tendencia hacia lo bello no es sólo una necesidad puramente ideal, sino que con gran frecuencia es un instrumento para la transformación de la realidad, asume dicha transformación a partir de un ideal estético determinado, por lo que provoca en el individuo una actitud estética hacia el mundo.
La actitud estética puede ser definida como una forma de producción espiritual, que adquiere valor independiente, como forma especial de la relación del hombre con la realidad, mediante el conocimiento y la valoración de sus propiedades y de su transformación en una imagen sensorial en correspondencia con el ideal. Esta relativa independencia posibilita el desarrollo de las capacidades estéticas, sobre la base de la interpretación de toda la cultura universal de la sociedad. Dicha actitud es un estímulo interior que funciona como elemento integrante de la producción social, que se manifiesta a partir de su sentido humano y sirve de criterio de valoración en correspondencia con el ideal estético. La actitud estética del hombre hacia el mundo se manifiesta como la interrelación sujeto-objeto en un marco sociocultural históricamente determinado.
Pero, ¿qué sucede cuando el individuo, a pesar de centrar sus mayores esfuerzos en estos aspectos no se encuentra satisfecho con su apariencia cosmética? Estos individuos necesitan una solución real, sin la fantasía frustrante de las personas que han invadido mercantilmente este campo, intentando sin ninguna ética ofrecer soluciones falsas a individuos susceptibles de ser engañados.
Los profesionales de la salud deben juntar esfuerzos para ofrecer la verdad y mantenerse en autocrítica constante, sin caer en engaños como los que ofrece la publicidad de muchos productos, máquinas y procedimientos. Es allí cuando los especialistas de la salud, entre ellos cirujanos plásticos, dermatólogos, farmacéuticos, inclusive psicólogos y psiquiatras, juegan un papel importante.

FuLL MeTaL jAcKeT: MaScULiNiDad

Una nueva novela “The Short-Timers”, de Gustav Hasford, sirve de punto de partida para la última película que tiene que ver con el tema base de este trabajo. Resulta evidente que un director que ha estado marcado en su trayectoria artística por el pasado histórico no podía dejar de lado uno de los conflictos que más han marcado la historia política y social estadounidense, y no sólo en su propio territorio sino, también, en el ámbito de sus relaciones internacionales. Vietnam fue algo más que una guerra, y de eso intentaron dejar constancia algunos directores tanto en el campo del documental como en el de la ficción 42[42]. Y Kubrick no podía esquivar la oportunidad de acercarse, desde otra perspectiva, al conflicto.

La película presenta, al menos en esbozo, las posibilidades de transformación social que culminarían unos años después en la Revolución francesa. Las clases sociales entienden que van dejando de ser compartimentos estancos y que puede cambiarse de estatus. Tras “el deporte de reyes” que significan las guerras dieciochescas, emerge el cansancio de una sociedad que comienza a saber lo que realmente pueden significar las palabras “pueblo” y “burguesía”. El hombre, el individuo, entra en conflicto con los demás, con la tragedia que viven juntos y consigo mismo.

El servicio a la patria, a sus valores, es lo que lleva a sacrificarse personal y familiarmente. Un sacrificio que, la misma patria, apenas sabe reconocer más allá de una salva de honor, una medalla o una formación que, en sí misma, encierra una gran dosis de violencia que supera cualquier sensibilidad, logrando en muchos casos a violar los sentimientos más profundos del ser humano, degradándolo hasta los niveles más míseros y repugnantes que se puedan considerar.

Esto es lo que propone Kubrick desde el primer momento: un choque, el enfrentamiento entre unos jóvenes aspirantes a Marines y su instructor, un perverso y malvado personaje que no entiende de niñerías cuando tiene que formar máquinas para matar. Kubrick y sus colaboradores han cuidado al máximo el guión, de forma que frase a frase el espectador se viera involucrado en la trama para sumirlo lentamente en un angustioso estado de ánimo.

“[...] Sólo hablaréis cuando se os hable. Y la primera y última palabra que saldrá de vuestros sucios picos será: Señor. ¡Me entendéis bien, capullos! [...] Si alguno de vosotros, nenas, sale de esta isla, si sobrevivís al entrenamiento, seréis como armas, ministros de la muerte, siempre en busca de la guerra. Pero hasta ese día sois una cagada, lo más bajo y despreciable de la tierra. Ni siquiera algo que se parezca a un ser humano. Sólo sois una cuadrilla de desgraciados, una panda de mierdas inútiles parados por agua. [...] Soy duro pero soy justo. Y aquí no hay ninguna intolerancia racial. Yo no desprecio a nadie... Aquí todos sois iguales de insignificantes.”

De entrada hay que marcar el territorio, escenario que trasciende a una realidad todavía lejana, un conflicto en el que se encuentra sumido el país muy lejos de sus fronteras. Y el territorio no es un espacio físico determinado, es el individuo y sus circunstancias familiares, personales y de amistad.

El primer vínculo se rompe con un rapado absoluto de cabeza, el segundo con la degradación más abominable que le lleva a la pérdida del nombre propio, y el tercero se consolida o no en función de una convivencia que no pasará de la camaradería, dado que la etapa de instrucción se encarga de que se conozcan en su intimidad.

Cuando el Ejército de los Estados Unidos acoge a un joven recluta para darle la formación que necesita, éste asume un compromiso sabiendo que tiene que entregarse en cuerpo y alma al adiestramiento porque, de superar la prueba, conseguirá las metas jamás imaginables.

Bufón, Cowboy y Patoso son tres de los exponentes referenciales sobre los que el Ejército construye algunas de las nuevas personalidades: el que intenta sobrevivir sin evitar la confrontación (no cree en la Virgen María), el que sobrevive en el anonimato y aquel que, ineludiblemente, se convierte en el punto de mira del sargento instructor. La angustia se apodera de todos los reclutas, va minando muchas sensibilidades generando una coraza personal difícil de penetrar.

Las máquinas de guerra que el sargento Hartman quiere diseñar exige una pauta de conducta que ha de dominar la vida del Marine:

“Esta noche vais a acostaros con vuestro fusiles y cada uno le dará a su fusil un nombre de mujer, porque ese es el único coño que vais a disfrutar aquí [...] Estáis casados con ese instrumento que es todo hierro y madera. ¡Y le vais a ser fieles!”

La oración, pues, del Marine se consolida sobre estos principios, pilares sobre los que se diseñarán las operaciones en el frente:

• Mi fusil es mi mejor amigo. Y es mi vida. Tengo que dominarlo igual que me domino a mí mismo.
• Sin mi, mi fusil no sirve; sin mi fusil, yo tampoco sirvo. [...] Mi fusil y yo somos los defensores de mi patria. Dominamos a nuestros enemigos y salvamos nuestras propias vidas.

Pero no todos pueden ser “Marines de hierro”. Cada uno ve las cosas como su capacidad e inteligencia le permite. Por eso, el recluta Patoso no puede sobrevivir: será la víctima inevitable de un conflicto personal en el que surge la vulnerabilidad del ser humano, fuerte ante ciertos obstáculos y débil ante la incomprensible vejación a la que le someten tanto el sargento como sus compañeros.

La formación no sólo debe ser física, sino también ideológica:

“El capellán os va a decir como el mundo libre vencerá al comunismo con la ayuda de dios y unas pocas manos. A Dios se le pone dura con los Marines porque matamos a todo bicho viviente”, les dice el sargento instructor el día de Navidad. Un ciclo que se cierra y anticipa lo que puede venir inmediatamente. Los destinos son variados, pero algo queda marcado en el interior de cada uno de los nuevos Marines: su cerebro queda tocado para poder interpretar racionalmente muchas cosas, y en la mayoría de los caso sólo se verán desde el prisma emocional que interesa a la patria. Por eso, mientras todos son capaces de soportar ese reto, el recluta Patoso se ve abocado a la ruina vital (mata al sargento y se suicida con su arma) porque se encuentra indefenso, tanto como lo estarán sus compañeros cuando lleguen al frente: se verán en el lugar equivocado y se toparán con la muerte de cara.
Por eso Patoso decide matar a su principal enemigo durante las semanas de instrucción, confirmando que el trayecto que le espera a Bufón –y a los demás- les conducirá a una ruina emocional progresiva (y que Bufón visualizará cuando mate a la francotiradora vietnamita que se ha llevado por delante a varios compañeros de pelotón). La crueldad de la primera parte de la historia contrasta, inevitablemente, con el paso de Bufón por el cuerpo de periodistas que se encuentran de Da Nang, en donde colabora como reportero en “Barras y Estrellas”. Descubre cómo se trabaja, qué se dice a las tropas, qué se oculta a la sociedad. La retaguardia es el lugar más apropiado para disfrutar de todo tipo de corruptelas que nada tienen que ver con el sacrificio que le habían inculcado en la academia. Es allí donde, paradójicamente, descubre qué es “la mirada de los mil metros: A los Marines se les queda cuando han estado en el fregado demasiado tiempo. Es como si se hubiera visto el más allá”.
Mientras unos dejan su vida en el frente otros dicen hacer la guerra desde el aburrimiento que surge en una tienda de campaña o un barracón.
La guerra no es un acontecimiento entre buenos y malos, entre unos y otros. La guerra es una manera de pensar, unos ideales que se destruyen por no poder defenderlos ante la evidencia. La guerra es el fruto de una paranoia colectiva que Kubrick acierta a definir con una propuesta visual que asume Bufón en sí mismo y que refuerza en una conversación determinada, ante una fosa común:

Coronel: Marine, ¿Qué es esa chapa que llevas ahí?
Bufón: ¡Un símbolo de paz, señor!
Coronel: ¿De dónde la sacaste?
Bufón: No recuerdo, señor.
Coronel: ¿Qué llevas escrito en el casco?
Bufón: Nacido para matar, señor.
Coronel: Nacido para matar en el casco y una insignia de paz en la solapa. ¿Qué es esto? ¿Una broma de mal gusto?
Bufón: No, señor.
Coronel: Entonces ¿Qué significa?
Bufón: No lo sé, señor.
Coronel: No lo sabes muy bien, verdad.
Bufón: No, señor.
Coronel: Pues no te hagas la picha un lío porque te voy a meter un paquete que te cagas.
Bufón: Sí, señor.
Coronel: Contesta a mi pregunta o tendrás que responder ante el gran jefe.
Bufón: Yo creo que intento sugerir algo de la dualidad del hombre, señor.
Coronel: ¿La qué?
Bufón: La dualidad del hombre. Eso que dice Jung, señor.
Coronel: ¿De qué lado estás, hijo?
Bufón: Del nuestro, señor.
Coronel: ¿No quieres a tu país?
Bufón: Sí, señor.
Coronel: entonces sigue la corriente. ¿Por qué no arrimas el hombro con los demás para la gran victoria?
Bufón: Sí, señor.
Coronel: Hijo, lo único que le pido a mis Marines es que obedezcan mis órdenes como si fuera en la palabra de Dios. Estamos aquí ayudando a los vietnamitas porque dentro de cada amarillo hay un americano luchando por salir. Este es un mundo muy cabrón y hay que mantener la cabeza fría hasta que esta manía de la paz se deshinche.

En la guerra los fantasmas sociales y personales no desaparecen. La desigualdad social se muestra tanto en el momento de tener una relación con una joven vietnamita como en ser avanzadilla del pelotón. También las contradicciones de una generación como la de los sesenta quedan reflejadas en Bufón y en las sucesivas entrevistas que realizan los reporteros durante la avanzadilla que efectúa el pelotón de “los chiflados”.

LiNa MaRiA MoNtEs R.
2050173

MAPA SICOANALISIS (JOHN PEÑA)

miércoles, 21 de mayo de 2008

La parte invisible de Hombre

Representacion de los gestos

“ FULL METAL JACKET”

ANALISIS “ FULL METAL JACKET”

En 1987 Stanley Kubrick estreno la película “Full Metal Jaket” la cual capta el duro entrenamiento de un grupo marine y por otra parte la participación de dos de ellos en el campo de guerra en Vietnam.
“La chaqueta metálica en una película de culto. Estrenada solo unos meses después de la también épica de Vietnam, Pelotón de Oliver Stone, Full Metal Jacket película se centra más en los personajes y en sus relaciones. Mientras Pelotón se centra más en la crudeza de las batallas y en la lucha interna entre las propias fuerzas americanas”
Al principio de la película mientras los marines se encuentran en entrenamiento, se conoce como de una forma ruda a golpes e insultos llevan a todo soldado que ingresa a convertirlo en una maquina destructora, rebajando su autoestima, destruillendo su humanidad y haciéndoles olvidar cualquier ideal que no les convenga; todo esto a causa de que no se uso un buen método de inculcarles las reglas y la realidad a la que se sometían.
La película también nos da conocer de una forma militar la parte social del hombre en el conflicto que se vivió en Vietnam, enseñándonos así que, para todo joven en la guerra “el compañerismo y la solidaridad es el que une a los humanos cuando se sienten incorporados por una causa que ellos creen correcta, y vivirán para siempre con el recuerdo de lo que allí sucedió”
Esta película es una muestra de lo que se vive en la sociedad, ya en nuestras vidas, por los momentos y sucesos que pasamos, pues desde que nacemos nos venimos criando y al intentar imitar o ser mejor que otros que venimos lastimando a lo demás llegando a un punto de violencia.
Para finalizar podemos añadir también que la película también nos ayuda a darnos cuenta que cualquier método de comunicación como lo es el cine, la tv el radio o hasta nuestra propia comunicación al no darle un buen uso y no entenderla como se debe nos puede llevar problemas, como también nos puede de hacer que cambiemos en el transcurso de nuestra vida nuestra personalidad y mostremos algo que no somos en realidad
Bibliografia


http://es.wikipedia.org/wiki/Born_to_Kill
Pelicula FULL METAL JACKET